"Abrían el grifo para que cayera agua y conectaban dos cables de corriente eléctrica para pedir que uno hable, exigiendo que uno delate a sus compañeros". Así relata Marcos Farfán las torturas a las que fue sometido en los sótanos del Ministerio del Interior en Bolivia, en 1972.
Por los sótanos del ahora denominado Ministerio de Gobierno pasaron más de 8, 000 activistas que fueron sometidos a torturas en las celdas, cuya existencia ha hecho pública la administración del izquierdista Morales.
En medio de los casi dos metros de escombros que elevan las estancias hasta cerca del techo es probable que se hallen restos de los más de 155 detenidos durante las dictaduras que según el viceministro Farfán permanecen desaparecidos.