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EDITORIAL
Filmoteca Nacional
Los funcionarios de este país han mostrado cierta indolencia en los que se refiere a archivos de fotografías y videos. En el pasado, irracionalmente han ordenado botar libros y otros documentos que reposaban en la Asamblea Legislativa, Presidencia de la República y muchos ministerios. Poco o nada es lo que se conserva de la historia gráfica y escrita de instituciones del Estado y de acontecimientos que han incidido en el acontecer nacional, quizás por descuido o por que los servidores públicos de turno no le han dado el valor que unos archivos bien organizados ameritan.
El GECU (Grupo Experimental del Cine Universitario), dirigido por Pedro Rivera, fue un tímido esfuerzo de preservar retazos históricos y de nuestra nacionalidad, pero con irrisorios recursos poco fueron los logros para estructurar una filmoteca nacional.
La transferencia de tecnología con los avances autodiovisuales y la informática, es la metodología que se tendría que adaptar hoy a una filmoteca o archivo de vídeo que tienen todas las sociedades y estados modernos.
Un país sin historia fílmica no podrá mostrarle a las nuevas generaciones los esfuerzos para el desarrollo del Estado. Si no fuera por los archivos de la antigua Comisión del Canal de Panamá, los panameños estarían muy poco enterados de la construcción de la vía interoceánica. Y es que nuestros connacionales deben comprender que la historia es inspiradora de portentosas obras con sus éxitos y fracasos. El Cd-room y el Disco láser, pueden ser métodos para guardar este tipo de material que en los formatos de vídeo y películas de diferentes milímetros se deterioran muy rápido. Todas esas técnicas novedosas se tendrían que aplicar en una filmoteca nacional que no es una utopía como muchos ciudadanos podrán considerar. Aspectos de la vida cotidiana, manifestaciones políticas, deportes y avances científicos, podrían conocer los ciudadanos del futuro porque sus antecesores tuvieron la precaución de dejar grabados sucesos que conmovieron la vida nacional.
Abogamos, pues, por una filmoteca nacional sin descuidar los archivos y la Biblioteca Nacional que son valiosos depositarios de la cultura.
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PUNTO CRITICO |
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