La autoridad del tránsito y transporte terrestres, junto con la policía de tránsito han desplegado más de 700 unidades en los carnavales para vigilar las calles, y cuidar de los cientos de miles de personas que viajan desde y hacia el interior de la República, y entre ciudades.
Más de mil boletas de tránsito se han aplicado solo en los primeros dos días del operativo, siendo la principal ofensa el exceso de velocidad.
Pero ni todos los policías ni inspectores del país son sustitutos para la prudencia, el sentido común y la responsabilidad. Siempre se tiene la esperanza de que en los carnavales de turno no se produzcan accidentes de tránsito fatales, pero lamentablemente en las primeras 24 horas de estas fiestas se han producido numerosos choques y atropellos, que han dado como resultado cinco muertes.
El más trágico de todos fue la colisión en Colón entre un bus y un auto particular, que produjo la muerte de una familia.
El consumo de alcohol durante el manejo, combinado con el exceso de velocidad, son las principales amenazas de seguridad durante estos cuatro días. La gran mayoría de los fallecimientos en días de carnaval no ocurren en los parques atestados de gente, sino en la red de carreteras que conectan nuestros pueblos del interior, y que en estos momentos están atestados de gente que precisamente anda conduciendo borracha.
Nunca está de más hacer un nuevo llamado a la prudencia a los conductores del país, a recomendarles el uso del conductor designado y recordarles que el manejo a la defensiva evita tragedias.