El plazo que Venezuela dio hace tres meses para que el grupo religioso de origen estadounidense "Nuevas Tribus" abandonara las comunidades indígenas en las que permaneció desde 1953 se cumplió ayer.
Los últimos dos de los 160 misioneros que trabajaban en varios de los 20 diferentes grupos étnicos que existen en Venezuela, y que cuentan una población de alrededor de 350, 000 personas, de los 24 millones que suman todos los venezolanos, dejaron las comunidades el jueves, según emisoras de radio y periódicos de ciudades próximas.
Ese mismo día, el presidente venezolano, Hugo Chávez, indicó que "la mayoría de los integrantes de las Nuevas Tribus han salido del país de manera pacífica", y no hizo declaraciones al respecto.
Los miembros venezolanos del grupo introdujeron recientemente un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia contra la expulsión y están a la espera de una sentencia sobre el caso.
La orden inicial de expulsión dada por el gobernante izquierdista el pasado 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena y antiguo Día de la Raza, fue luego matizada por el Ministerio del Interior, que hace tres meses revocó el permiso que los misioneros habían obtenido hace más de medio siglo. El texto oficial del permiso autorizaba a ese grupo religioso a efectuar "labores de acercamiento y civilización".