Miembros de organizaciones en defensa de los derechos humanos protestaron en Washington DC, en contra de las atrocidades realizadas a prisioneros iraquies en cárceles de ese país, por tropas de EE.UU.
Mientras ocurría la protesta, frente al Capitolio de Washington, se conocía de la condena a un soldado norteamericano que efectuó abusos en Irak.
Javal Davis, un sargento, quien admitió haber cometido abusos contra los detenidos en la prisión de Abú Ghraib a finales del 2003, fue sentenciado a seis meses de cárcel y fue dado de baja del ejército por mala conducta.
El soldado confesó que pisoteó las manos y los pies de varios detenidos esposados.