A diecinueve se elevó el número de militares muertos en un intenso combate librado contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en una zona montañosa del noroeste del país, que también dejó 11 bajas en las filas de la guerrilla, informaron el jueves fuentes castrenses.
Patrullas militares que buscaban a ocho soldados desparecidos tras los enfrentamientos, hallaron dos cuerpos de uniformados. Mientras tres soldados aparecieron heridos y tres más ilesos.
El comandante de las fuerzas armadas, general Carlos Alberto Ospina, había entregado el miércoles un informe preliminar de los enfrentamientos que indicaba como resultado 17 militares muertos, dos heridos, uno ileso y ocho desparecidos.
Pero un comunicado emitido el jueves por el comando general de las Fuerzas Militares, estableció que el informe final de los combates fue de 19 uniformados muertos, cinco heridos y cuatro ilesos. Por el lado de la guerrilla se mantienen los 11 fallecidos.
Los enfrentamientos estallaron el martes en una zona rural del municipio de Mutatá, a 350 kilómetros al noroeste de Bogotá, cuando una patrulla del ejército interceptó a un columna del frente 5 de las FARC, que se dirigía hacia una comunidad indígena. En medio de los choques armados los rebeldes consiguieron refuerzos.
A las afueras de la Brigada XVII del Ejército en el municipio de Carepa, un centenar de familiares de soldados, entre llantos y rezos, se agolpaba a la espera de una lista de las víctimas del cruento enfrentamiento contra la guerrilla.
Hasta ese mismo lugar, dos helicópteros Black Hawk transportaron bolsas negras con cadáveres, que estaban agrupados en mallas que colgaban de las aeronaves. Luego los helicópteros regresaron a la zona de combate.
La mayoría de los soldados pertenecía a la cercana localidad de Apartadó. En la sede de la Brigada se realizará un velatorio colectivo.