"Estaba parada en una esquina de la vía Juan Díaz, cuando la chiva me atropelló. Estaba al lado del carrito con los hot dog y las chicas, cuando vino el muy despiadado y me echó el coche encima", explicó Isabel Peralta, mientras se limpiaba con las manos, los surcos de sangre que recorrían su rostro.
Peralta se disponía a llegar a su lugar de trabajo en los predios de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, a la entrada de Pedregal. De a malas, después del accidente, alcanzó a caminar sola hasta la garita del Tránsito, ubicada al otro lado de la vía.
Rogelio Figueroa, de 60 años, conductor de la chiva que atropelló a Peralta, dijo que él viajaba como quien va hacia Tocumen, cuando la embistió. "Yo la vi por el retrovisor, pero con la cola de la chiva parece que la atropellé".
Peralta, narró que hacia sólo minutos que había enviado a su hijo de 12 años, al supermercado a comprar una mercancía cuando se produjo el accidente.
Una juez de Tránsito, la Policía y el propio Figueroa ayudaron a Peralta, quien por falta de una ambulancia tuvo que ir al hospital en la misma chiva que la atropelló.