Viernes 5 de febrero de 1999

 








 

 


EDITORIAL
La criminal deflourización del agua

Los panameños estuvimos orgullosos durante varias generaciones republicanas de la calidad y cantidad de agua potable que teníamos; asímismo, fueron sostenidos los esfuerzos de los regímenes al mando para extender las redes de suministro y el establecimientos de acueductos en lejanos sitios y apartadas regiones nacionales.

En esas búsquedas sanitarias se instituyó el organismo responsable de armonizar tales esfuerzos, asignándole legislación, autonomía, reglamento y ejecutorias adecuadas a esos logros, con la denominación de Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), cuyos dos primeros Directores Generales, los Ingenieros Guardia y José Fierro, dieron con su dedicación asiento a las estimas populares y ganaron aplausos y aprecios de la opinión pública.

Sin embargo, el inicial sentido de salud; el objetivo de servicio público sensitivo, al decurrir de los años, con las torceduras de la unicracia y el ascenso del oscurantismo cuartelario, se torció, y una fronda burocrática, sin mística ni dedicación, condujo la entidad por caminos de desgreño, deterioro y extravío, que ahora revierte en obtusas salidas y decisiones de estulticia; improvisaciones contrarias al interés popular, tal el criminal intento de eliminar el flour en el agua potable, para sustituirlo con la aplicación en la producción de sal.

La medida es exótica e insostenible: en cualesquiera supermercado o abarrotería se expenden sales venidas del extranjero que carecen del aditamento mineral; asímismo, miles de hipertensos en Panamá tienen prohibición de consumir sal y, de igual manera, los infantes en edades sensitivas no la consumen; razones de peso que vocean los odontólogos nativos, quienes se oponen a la propuesta, al cuestionarla con duros calificativos.

La realidad escondida en la medida desflourizadora propuesta es la búsqueda de recortes presupuestarios; economía en el gasto del servicio, que se anuda con el desacierto de las partidas eliminadas en hospitales, asilos, clínicas y suministros salutíferos; propuesta que se contradice gravemente los dispendios faraónicos del actual regimen perredista que en ochenta y dos ocasiones realizó viajes suntuarios al exterior, con séquitos numerosos, sin detenerse en gastos, y la compra acelerada de cuatro millones de balboas en armas rumanas y de "surplus" norteamericano que incluyen morteros de ciento veinte milímetros y subametralladoras AK-47, para supuestamente enfrentar agresiones fronterizas inexistentes, y justificar arreos de militarización creciente en la seguridad panameña.

El flour debe llegar al pueblo, tanto citadino como interiorano; la ausencia de su suministro es un crimen de salud que no debemos aceptar, cuyas consecuencias, de futuro, dañarán la salud bucal panameña de imponerse.

 

 

 



 

AYER GRAFICO
Orlando Guerra "Cascarita", un gran artista del Carnaval


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no paro de criticar


OPINIONES




 

 

PORTADA | NACIONALES | PROVINCIAS | DEPORTES | LATINOAMERICA | COMUNIDAD | REPORTAJES | VARIEDADES | CRONICA ROJA | EDICIONES ANTERIORES


   Copyright 1995-1999, Derechos Reservados EPASA, Editora Panamá América, S.A.