En el siglo XVIII el almirante Jackes Miller, quien era dueño de una compañía naviera, nunca pudo detectar -cuando él estaba en altamar- quiénes de sus empleados realmente cumplían con sus responsabilidades. Murió a los 80 años y nunca detectó por su cuenta este problema, a pesar que tenía supervisores.
En el 2004, en un país sureño, Alberto Guillite, un empresario argentino tenía un pequeño negocio de ventas de piezas de autos a domicilio. Guillite quiso averiguar si sus dos empleados cumplían sus faenas llamándolos a su celulares. Siempre preguntaba para pedir ubicación, pero los trabajadores le decían que estaban visitando a sus clientes. Este mismo problema lo tenía Nadwano Kawosa, un japonés que se dedicaba al comercio de aparatos electrónicos, pero logró resolver su situación el día en que en su país instalaron un dispositivo que ubicaba al usuario del teléfono en el sitio geográfico donde se encontrara. Esto se llama GPS (Sistema de Posicionamiento Global)
En Panamá, la situación no es diferente. Existen empleados que se hacen los vivos. Cuando el jefe los llaman inventan un cuento: "Jefe...estoy acá. Estoy en el área. No se preocupe...yo me encargo". Estos sujetos creen que uno nació ayer. La decodificación de su mensaje para los jefes es: "Estoy acá" significa que está en su casa; "estoy en el área" es que es están en su cama y "no se preocupe, yo me encargo" es voy a bañarme para salir.
Pudiéramos seguir enumerando más detalles, pero en realidad pa' qué. Las personas que se dedican a esta inactividad se sepultan cada vez más en el hueco sucio de la irresponsabilidad.
En cada empresa adquieren nombres distintos. Unos le dicen "Pitufos Dormilones" o "Súper Lento". Lo cierto es que ya no se engañan ni ellos mismos.