Temen posible escasez alimentos para damnificados del sismo

Colombia
REUTERS

El gobierno colombiano admitió el martes la posibilidad de que se registre una escasez de alimentos para atender a los 150,000 damnificados del terremoto que semidestruyó una amplia región del centro del país y que dejó 938 muertos.

Mientras, las autoridades locales intensificaron la demolición de edificios afectados por el terremoto de seis grados en la escala de Richter, en la primera fase encaminada a la reconstrucción de la ciudad.

"Tenemos una estabilidad básica (de alimentos) para unos dos días y comenzamos a hacer crisis si no logramos seguir enviando un promedio de 100 toneladas diarias de comida", dijo el subdirector de la Red de Solidaridad Social del gobierno, Guillermo Casasbuenas.

El funcionario reveló que en la primera semana se movilizaron 1,600 toneladas de víveres, drogas y carpas para los damnificados del terremoto, la peor tragedia natural que ha azotado a este país sudamericano en los últimos años.

El delegado de la Cruz Roja en la zona del desastre, Fernando Vélez, dijo que además de la amenaza de escasez se han registrado dificultades meteorológicas que han retrasado algunos vuelos nacionales e internacionales que transportan ayudas hacia la zona de la tragedia.

"No hay grandes existencias de alimentos en las bodegas, aunque siguen llegando ayudas por tierra y aire", sostuvo Vélez.

Casasbuenas y Vélez hicieron un nuevo llamado a la comunidad nacional e internacional para intensificar las donaciones y garantizar la atención de las necesidades básicas de los damnificados, que comenzaron a ser instalados en campamentos aunque otros permanecen en improvisadas carpas plásticas frente a las ruinas de sus viviendas.

En Armenia, la ciudad más afectada por el terremoto del lunes de la semana pasada, cuadrillas de obreros, con el apoyo de maquinaria pesada y retroexcavadoras, intensificaron la demolición de edificios a punto de desplomarse, mientras nubes de polvo se levantaban en las zonas de los trabajos.

Hasta el mediodía del martes unas 25 edificaciones fueron demolidas, pero las autoridades informaron que 40 más serán derrumbadas en los próximos días.

El centro de la ciudad continúa bajo una fuerte custodia del ejército y de la policía en prevención de saqueos y disturbios luego de los desórdenes que se registraron en los días posteriores al terremoto.

Grupos internacionales intensificaron las brigadas de salud con los damnificados, al tiempo que la recolección de escombros se incrementó con el apoyo de camiones de carga y cuadrillas de obreros llegados de otras ciudades.

"El balance de lo que se está haciendo es satisfactorio, hemos mirado todo lo que sigue de aquí en adelante y uno de los aspectos más importantes es el de los alojamientos provisionales y el aumento de las tareas de demolición y recolección de escombros", dijo el ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda, al término de una reunión con el comité de emergencia.

 

 

 

 

 







 

El delegado de la Cruz Roja en la zona del desastre, Fernando Vélez, dijo que además de la amenaza de escasez se han registrado dificultades meteorológicas que han retrasado algunos vuelos nacionales e internacionales que transportan ayudas hacia la zona de la tragedia.

 

PORTADA | NACIONALES | OPINION | PROVINCIAS | DEPORTES | LATINOAMERICA | COMUNIDAD | REPORTAJES | VARIEDADES | CRONICA ROJA | EDICIONES ANTERIORES


   Copyright 1995-1999, Derechos Reservados EPASA, Editora Panamá América, S.A.