Venticinco médicos y 30 horas en el quirófano tardó una operación de trasplante de rostro a un español, que debió ser sometido a una rigurosa preparación de 15 meses antes de la cirugía que marca otro hito en la historia de la medicina.
El nombre del paciente se mantiene en reserva la identidad y el sexo del donante y del receptor para garantizar la seguridad de los pacientes.
Antes de la cirugía, los especialistas ensayaron con cadáveres y con un sistema de simulación virtual que permitió detallar al máximo cuál era el tejido que había que retirar del receptor para ajustar con suma precisión el tejido donado al nuevo rostro.
Durante la operación intervinieron cinco cirujanos plásticos, cuatro cirujanos maxilofaciales, tres anestesistas, un oftalmólogo, tres médicos residentes (cirugía plástica, cirugía maxilofacial y oftalmología) y seis profesionales de enfermería y un anaplastólogo.
El tiempo de recuperación oscila entre ocho meses y un año.
Este es el segundo trasplante de cara que se realiza en España y el noveno a nivel mundial.