El olfato desarrollado por una perra tinaquera llamada "Chomba" salvó a un recién nacido, cuya madre lo abandonó en un hueco, en la población de Volcán, Chiriquí.
Al percibir el olor a sangre, la perra escarbó pensando que era algo de carne, luego haló un pedazo de toalla donde estaba envuelto el bebé que desnudo rodó aproximadamente dos metros sin dejar de llorar, hasta que fue escuchado por Emilia Ábrego, una trabajadora indígena que recolectaba café cerca del lugar.
El niño está en el hospital materno infantil José Domingo de Obaldía en David. Se le aprecia en buenas condiciones de salud. Sucesos P-21