El empresario hondureño Porfirio Lobo asumió la Presidencia de Honduras con llamadas a la reconciliación nacional e internacional para superar la crisis en que se encuentra el país desde el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, ante una exigua representación exterior.
Con la presencia de apenas dos presidentes de la región en su acto de investidura, el panameño Ricardo Martinelli, y el dominicano Leonel Fernández, Lobo optó por abordar en su discurso la crisis como un asunto prácticamente superado y agradeció a la comunidad internacional sus gestiones para recuperar la normalidad en el país.
Su primer acto como Presidente fue sancionar el decreto aprobado por el Congreso Nacional para otorgar una amnistía política a los involucrados en la crisis causada por el golpe de Estado contra Zelaya de junio pasado.
Lobo interrumpió su discurso para pedir al presidente del Congreso, Juan Orlando Hernández, que le llevara el decreto y firmó el documento manifestando que la amnistía para los delitos políticos responde al "principio de la reconciliación" y es "el perdón del Estado para perdonarnos todos".
DESPEDIDA
Cientos de seguidores de Manuel Zelaya se concentraron desde primeras horas de la mañana de forma pacífica y sin incidentes para marchar hacia el Aeropuerto de Tegucigalpa para despedir al Presidente depuesto.
Los miembros del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe se congregaron en la Universidad Pedagógica, con escasa presencia de Policía y en un clima festivo en el que se podían ver banderas de apoyo a Zelaya y contrarias al Gobierno golpista.
El presidente derrocado abandonó Honduras en un avión rumbo a la República Dominicana, tras permanecer más de cuatro meses encerrado en la Embajada de Brasil.
"Volveremos", dijo Zelaya poco antes de salir en la Base Militar, aledaña al aeropuerto de Toncontín, a donde llegó con el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, y el nuevo gobernante de Honduras, Porfirio Lobo.