La petición de los colonos del país de aumentar el precio por la venta de la caña de azúcar a los ingenios fue escuchada, por lo que se logró un precio de 18 dólares la tonelada de caña de cepa y B/. 18.50 la tonelada de caña de renovación.
El señor Vicente Quiroz ya perdió la cuenta de cuánto tiempo lleva siendo colono del ingenio La Estrella en Natá de los Caballeros, pero comentó que todo ha aumentado poco a poco en los últimos años.
En Margaria de Natá, tiene el señor Vicente su parcela de cinco hectáreas donde cosecha todos los años unas 400 toneladas de caña.
Asegura que desde el año pasado tiene un problema al cortar el ingenio la caña con un carro, el que lleva una cuadrilla en la parte de adelante y atrás va la cosechadora cosechando, por lo que no podían ellos poner a los campesinos a cortar caña quemada.
Por esta situación los campesinos se molestaron y se regresaron a sus casas como protesta, ya que les cuesta cortar más la caña sin estar quemada.
Como vieron que los campesinos no querían cortar la caña sin estar quemada, permitieron que la siguieran cortando como siempre.
El año pasado, Vicente cortó con la compañía su caña y no le dio trabajo a ningún campesino, pero este año, sí los contrató.
Comentó el colono que ya los campesinos no quieren cobrar 4 dólares por tonelada, sino los 5 balboas del aumento.
El camión que transporta la caña al ingenio no quiere cobrar los 50 centavos, sino el dólar.
INVERSION
Por cada 5 hectáreas de caña que se cultiven, se tiene que invertir mil dólares, ya que esto incluye los abonos, venenos especiales para la caña de azúcar y fungicidas, y los colonos han bajado el costo disminuyendo lo que necesitan, ya que todo les está saliendo muy caro.
Para que las cañas les deje ganancias, tienen que sacar hasta 40 hectáreas sin usar la cosechadora, ya que con esta se disminuye la cantidad de toneladas por la que se pierde al ser pisada por la máquina.
En el mes de mayo comienza la siembra de caña y de allí hay que limpiarla, abonarla y fumigarla.
Se le hace los orillos que tienen, con la finalidad de evitar que sea quemada y protegerla hasta que llegue la cosecha.
Una vez esta termina, hay que volver a preparar el terreno para ir quemando parcela por parcela, ya que la caña hay que quemarla para meterla fresca.
Para que hagan el trabajo, se tiene que buscar peones a los que hay que llevarles el agua, la comida, buscarle escalera, leña. Aunque pagan por eso, pero hay que darle el servicio aseguró el colono.
Una cuadrilla de ocho personas trabaja todo el año para el señor Vicente, incluyendo el corte para el ingenio La Estrella, que comenzó el 22 de enero.
La caña es un producto que según sea administrada así mismo produce, por lo que dice el señor Vicente que antes ésta daba más.
Agregó el señor Vicente que este año piensa virar la tierra para renovar su campo de caña, lo que cuesta mucho porque la semilla para la tonelada de caña vale 36 dólares.