El eterno problema de las madres en los supermercados es la elección de la comida para sus pequeños, pero un estudio asegura que es bueno dejarlos escoger lo que ellos desean, eso sí, refiriéndonos a las frutas, verduras y vegetales.
Un gesto tan simple como permitir a un niño pequeño elegir libremente qué verdura le gustaría comer ayuda a aumentar el consumo de estos alimentos en la población infantil, según han comprobado investigadores de la Universidad de Granada. Además, su trabajo apunta que el sabor amargo del calcio, muy presente en verduras como las espinacas, la col, la cebolla o el brócoli, puede ser un factor sensorial que influye muy negativamente en el consumo infantil.
Para llevar a cabo este estudio experimental, sus autores analizaron los principales factores determinantes del consumo de verdura en niños menores de seis años, evaluando la eficacia de una estrategia denominada 'Provisión de elección', que consiste en permitir a los pequeños elegir en cada comida qué tipo de verduras deseaban tomar.