El 26 de enero de 1992, el Presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin (izquierda), anunció que por primera vez desde el inicio de la guerra fría, los misiles balísticos intercontinentales rusos con ojivas nucleares ya no serían apuntados hacia las principales ciudades estadounidenses. En esta imagen tomada en esa década, Yeltsin comparte un momento jocoso con el Presidente de EEUU, Bill Clinton.