Al llegar a la edad adulta, decide probar suerte y se aleja del hogar materno y de la tierra que lo vio nacer, tras recorrer incontables caminos y pueblos con su pequeño violín al hombro, se estableció una temporada en El Ejido de Los Santos, en donde conoce a Juana Huertas y poco después deciden unirse e iniciar una nueva aventura, se trasladan entonces hasta el poblado de Pedasí, en busca de mejores oportunidades para el desarrollo de la agricultura., Crítica en Línea
Aunque seguía fiel a la costumbre de tocarle a los angelitos, también acompañaba en las parrandas del pueblo, animando a todos con su violín, y es así que conoce el instrumento que, sin saberlo, le daría la fama y la gloria, el acordeón.
Con gran entusiasmo adquiere su primer acordeón y logra ejecutarlo con gran maestría, comienza a componer piezas musicales que pronto se volvieron del agrado del público asistente a las parrandas de ese entonces.
Sin imaginarlo y sin planificarlo, comienza una revolución en la música de nuestro país, pues logra sacar a esa música de acordeón de las cantinas y la lleva a recorrer los mejores jardines y salas de baile de nuestro país, pronto tuvo una agenda muy apretada, realizando bailes desde Chiriquí hasta Darién, cada festival bailable que era amenizado por él, se convertía en un éxito total, llegaban hasta los jardines de baile, gente de todos los estratos sociales y fue reconocido en su época como el mejor acordeonista de Panamá.