Para el técnico ambiental de la Cámara Minera de Panamá (CAMIPA), Daniel Esquivel, el sector ambientalista del país debe reconocer que grandes proyectos como los de Minera Panamá y Petaquilla Gold están tomando consideraciones ambientales y sociales mucho más allá de lo que establecen los requerimientos de la ANAM y, sobre todo, tomando en cuenta que el Código de Recursos Minerales ni siquiera menciona el medio ambiente.
"Algunas mineras ya están realizando minería sustentable, sobre todo las más grandes", señala Esquivel. "De hecho, las consideraciones sociales y ambientales son requeridas por los propios organismos que financian los proyectos, y, de plano, un proyecto minero no avanza sin un estudio de impacto ambiental (EIA)".
Las grandes afectaciones al ambiente por la minería en Panamá -explica- tradicionalmente vienen de la extracción de minerales no metálicos destinados a la industria de la construcción. Mucha de esa extracción se ha realizado en playas y ríos clandestinamente por particulares, sin sensibilidad ambiental alguna. En este punto, afirma, hay que hacer una diferencia con las concesiones grandes. "Pero la minería no es la industria más contaminante en el mundo", agrega.