En un lugar oscuro y solo. Ahí quedó el cuerpo de un hombre que fue víctima de la galopante violencia comandada por menores de 18 años, pero con espíritu maligno.
No hubo manera de consolar a los hijos, la esposa, familiares y amigos de Elio César Victoria Ibarra, quienes se quedaron sin palabras ante el inmenso dolor.
Una de las tías de Elio no pudo contener el llanto al ver entrar el ataúd donde iba el cuerpo sin vida de su sobrino, a la Iglesia Ministerio "Palabra de Vida Eterna", frente al Centro Comercial La Doña, en Tocumen, donde se realizaron las honras fúnebres, ayer, viernes, a las 2:00 de la tarde.
Le pedía fuerzas y justicia a Dios, por la muerte de su hijo-sobrino, ya que por ser huérfano de padre y madre, fue criado por sus abuelos y tías.
Berta Alicia Castañeda, también tía del hoy occiso, con lágrimas le pidió a las autoridades que muestren interés por todos los muertos, no sólo por los que trabajan en el gobierno.
Elio Victoria era un hombre trabajador, buen amigo y responsable, porque siempre se preocupaba por la pensión de sus tres hijos: Eliosín, Solangel y Julio César, dijo a "Crítica", Francisco Betancourt, tío del difunto.
"La venganza arruina, por eso Dios nos perdonó", inició diciendo el pastor Rubén Aguirre, en las honras fúnebres.
También hizo un llamado al gobierno para que actúe de la misma forma como lo han hecho con el caso del escolta del alcalde capitalino, con todos los asesinatos cometidos para acabar con la delincuencia.
COBARDIA: LA VICTIMA
Los asesinos y delincuentes son unos cobardes, aseguró el Pastor argumentando que haber matado a un buen hombre de esa manera, no tiene nombre.
Elio César Victoria Ibarra, de 33 años, falleció tras recibir un disparo en el ojo por parte de tres sujetos que lo interceptaron en la carretera que conduce a Cabra, Pacora, pasada la 1:00 p.m. del lunes.