Un lugar paradisiaco ha empezado a ser redescubierto por los capitalinos en las riberas del Puente de las Américas, donde un pintoresco rincón da refugio a una comunidad de pescadores artesanales.
La población del muelle de La Boca está compuesta por aproximadamente medio centenar de curtidos hombres de mar, que trabajan sin descanso tejiendo sus redes, pintando sus pequeñas embarcaciones o abasteciéndose de combustible.
Este gremio tiene algo en común, que se pone de relieve al primer contacto, casi todos sus integrantes son oriundos de la provincia de Penonomé, no se sabe cómo es que se fueron agrupando pero es una de las características más notables.
UNA FAMILIA DE PESCADORES
Con manojos de corvinas y pargos, recién salidos del mar, Simón Martínez, nos atiende y muy atentamente, asegurando que durante más de 12 años ha trabajado sin descanso en este improvisado muelle artesanal.
"Me embarco durante 11 días en mi lancha que se llama "Cerro Tute", esta actividad requiere mucha dedicación, hay que ponerle muchas ganas para arrancarle los peces al mar", puntualizó.
José Ramírez, es un visitante frecuente del muelle de la Boca, hasta aquí viene para observar la colosal estructura del Puente de las Américas en toda su dimensión, mientras que en lo alto se distinguen los vehículos pasando raudos de una lado a otro.
"Vivo en Arraiján, desde hace cinco años, no me pierdo la ocasión para venir a descansar aquí, los pescadores son gente muy amigable que nos dan un trato amigable", aseguró.
CERCA DE LAS ISLAS DEL PACIFICO
Otro de los "lobos marinos" que teje con dedicación sus redes se llama Alcibiades Martínez, él tiene asegurado su puesto en la embarcación "Ana Victoria", que se encuentra anclado en la arena, justo debajo del puente.
"Vamos por Taboga, Taboguilla, San Miguel, Chepillo, Chame, por donde nos lleva la temporada de pesca, buscamos los lugares oportunos en la inmensidad del océano panameño", dijo.
Para mejorar sus ventas, los pescadores han construido un pequeño mercado donde ofrecen los pescados que logran atrapar en sus redes durante sus recorridos cotidianos por el archipiélago.
De este lugar también salen lanchas particulares que brindan servicios para las personas que quieran pescar, el costo de estos viajes es de 20 balboas por persona.