Un comité parlamentario israelí aprobó, por poco margen, un pedido del presidente del país, Moshe Katsav, para tomar una licencia con el fin de responder a acusaciones de violación y otras ofensas sexuales.
La solicitud de Katsav fue aprobada en el Knesset por trece votos contra once.
El caso ha sacudido los círculos políticos israelíes y el miércoles el primer ministro, Ehud Olmert, instó al presidente a renunciar.
El mismo día Katsav -cuyo cargo como presidente es esencialmente protocolar- negó airadamente los cargos de los que se le acusa, y los describió de falacias.
"La ley no me obliga a renunciar", dijo. "Yo no me rendiré ante los chantajes".
Katsav, al ser presidente de Israel, tiene inmunidad y no puede ser procesado, una figura legal que no se ve afectada por la decisión del Knesset de declararlo "temporalmente incapacitado".