CULTURA
"Reunión ministerial
sobre hielo" para 40 años de tratado de la Antártica
Paris
AFP
El 40 aniversario del tratado
de la Antártica dará lugar, de lunes a jueves en la base neocelandesa
de Scott, a la primera reunión ministerial celebrada en el continente
helado.
Veinticuatro de los países firmantes del tratado, que en plena
guerra fría lograron convertir la Antártica en una tierra
de paz reservada a la ciencia, enviarán a sus ministros de Medio
Ambiente, Relaciones Exteriores o Pesca.
Los invitados de la reunión, apodada en inglés "Ministerial
on Ice" (reunión ministerial sobre hielo) llegarán por
avión al continente antártico y a la base que lleva el nombre
del desafortunado explorador británico Robert Scott.
La base Scott fue establecida por Nueva Zelanda en 1957 en la isla de
Ross, en el mar del mismo nombre, cerca de la estación norteamericana
de McMurdo, creada en 1956. En esa época, ya se había demostrado
el enorme interés de esas tierras inhóspitas para disciplinas
científicas muy variadas, como la geología,la glaciología,
la meteorología, la fisiología o la biología.
De julio de 1957 a diciembre de 1958 se organizó un año
geofísico cuyos resultados fueron considerados excepcionales. Pronto
los políticos comenzaron apreguntarse si países como Estados
Unidos, la URSS, Francia o los relativamente vecinos como Chile, Nueva Zelanda
o Australia podían aprovechar sus bases científicas para presentar
reivindicaciones territoriales.
Se emprendieron discusiones a partir de una propuesta chilena, conocida
como "Declaración de Escudero" para logra la adopción
de una "congelación" de las pretensiones territoriales
y el reconocimiento de los principios de libre acceso y neutralidad política
de las expediciones.
Las negociaciones terminaron hace 40 años y el tratado fue firmado
en diciembre de 1959 en Washington para entrar en vigor el 23 de junio de
1961. Más de 40 países han adherido hasta ahora.
Posteriormente, la toma de conciencia ecológica planteó
numerosas cuestiones sobre la conservación de este precioso patrimonio
natural de la humanidad, especialmente ante los intentos de explotación
de sus riquezas minerales.
En 1991, según los términos del protocolo de Madrid, y
pese a las muchas reticencias, la Antártica fue proclamda reserva
natural por 50 años, hasta 2041.

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