FAMILIA
Tipos de tratamientos para los que
abusan de la droga
Roberto L. DuPont Jr. M.D.
Supongamos que ya analizó
el problema causado por la droga y que ha tomado una decisión. Si
opta por la acción familiar como primer paso, deje claro a todos
que no habrá concesiones en el objetivo de una vida totalmente libre
de drogas y que el lema de la familia será: "Haremos lo que
sea necesario". Si el problema persiste, fortalezca sus esfuerzos para
detenerlo. Empiece poco a poco, pero con seguridad. Una advertencia: no
subestime el peligro o juzgue mal la importancia de una crisis. He visto
muchas familias que subestimaron la seriedad del conflicto y de las consecuencias
del uso de droga. Al hacerlo, retrasaron sus respuestas, estableciendo nuevos
modos de resistencia al tratamiento. Exagerar también puede ir en
detrimento del éxito del tratamiento, pero en más de una década
de trabajar con adictos y sus familias, no recuerdo una sola familia que
haya exagerado respecto al asunto. La prudencia debe guiarlo: no subestime
el peligro. Sea escéptico al juzgar.
En términos generales, el tratamiento puede dividirse en dos tipos:
1) grupos de autoayuda, como AA, Narcóticos Anónimos y Familias
Anónimas, y 2) tratamiento profesional. Dudé al usar el término
"profesional" en este contexto porque podría deducirse
que la gente que tiene títulos tiene experiencia en el tratamiento
y que la gente que no los tiene -por ejemplo, los que trabajan en los grupos
anónimos- no está capacitada. Esta no es la conclusión
a la que quiero que llegue. Más bien, al hacer esta diferenciación,
estoy tomando en cuenta sólo dos factores: la formalidad del tratamiento
y el costo del mismo. La ayuda y servicios que proveen los grupos anónimos
son gratuitos. Los de un profesional cuestan al usuario, a su familia, a
su compañía de seguros o al contribuyente. Los grupos anónimos
tradicionales no aceptan el financiamiento público.
Dentro de la categoría de tratamiento profesional hay dos divisiones
amplias. La primera es el enfoque de salud mental u orientación;
este tipo de tratamiento puede darse en el consultorio de un siquíatra,
sicólogo, trabajador social, enfermero u otro profesional de la salud.
También puede darse en una clínica, iglesia o programa comunitario.
Nótese que esta vigilancia individual no es parte de un programa
de tratamiento organizado. Más bien es parte de un esfuerzo más
generalizado.
La segunda división abarca el programa formal estructurado, lo
que la mayoría de nosotros entiende cuando se habla de tratamiento.
Los programas de este tipo se han multiplicado más allá de
cualquier clasificación en años recientes. En 1965 no existía
ningún programa en el país; excepto en Nueva York y California
esos programas fueron escasos hasta principios de los años setenta.
En la actualidad es rara la comunidad que no tenga acceso a numerosos programas
de tratamiento. Estos pueden clasificarse de diversas maneras: por edad
o por características de los pacientes, por ejemplo. Cada vez más
comunes son los programas para jóvenes, para mujeres o para prisioneros,
y para la gente que usa drotas específicas, como heroína,
mariguana o cocaína. Los programas modernos también pueden
clasificarse según el tipo de internación o basados en hospitales.
Los programas residenciales pueden ser intensivos, como en la comunidad
terapéutica moderna, o relativamente flexibles, como la casa entre
dos ciudades. Los programas también pueden clasificarse según
el tipo de tratamiento que ofrecen; por ejemplo, pueden ser libres de drogas,
pueden ofrecer desintoxicación médica o abstinencia, o pueden
ser programas con meta


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La comunidad desempleada será capacitada
para lograr trabajo
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