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Hay quienes abusan de la buena fe de sus amistades. Le piden dinero prestado y ¡nunca lo pagan!
Esos ciudadanos se pasan la vida pidiendo dinero prestado y a veces ¡matan a cualquier familiar cuando ya no le quedan perros vivos! Es decir, inventan excusas para conseguir el préstamo.
Cierto es que a veces surge la necesidad de pedir prestado, pero lo correcto es devolver el dinero que se pidió, ya que quien lo presta no lo hizo porque le sobre, sino para dar una ayuda.
Pero a veces pasan años y la persona que pidió prestado "se olvida" que debe. Y hay quienes no cobran porque sí conocen la pena y "dejan a Dios" que esa persona le pague algún día.
Hay otras que cuando se les cobra, para salir del paso, dan una fecha para entregar el dinero. Pero esa fecha nunca llega y el deudor se vuelve a perder del mapa.
En Panamá también hay personas que gozan "trampeando" a los hindúes que dejan a buena fe, sus artículos para cobrar poco a poco, pero cuando llega el día de pago, el deudor "se va de vacaciones" y así pasan los meses y hasta años hasta que el hindú se cansa de ir a cobrar. Sucede también con esos vendedores que van de casa en casa dejando sus artículos para cobrar en pocos pagos, los cuales, en ocasiones, nunca se da ni el primero.
Eso hace que en Panamá se vaya perdiendo la confianza en su gente. Si no se es capaz de pagar una deuda y le urge el dinero, no lo pida.
Mejor ofrézcase a hacer algún trabajo para conseguir ese dinero pero no engañe. Si una vez pidió prestado y no pagó, ya pierde allí una posibilidad de crédito o de ayuda cuando realmente lo necesite. Si no puede pagar, hable con la persona a quien le pidió que ella entenderá. Cierto que no hay cárcel por deuda, pero usted pierde la confianza que tenía la gente en su persona. Y eso, no se compra ni se paga. Se gana. Pague sus deudas aunque sea real a real. |