Todos los años en la celebración del campeonato nacional de béisbol juvenil aparecen jóvenes con nombres que la afición ha escuchado con insistencia por años, se trata de hijos de peloteros que defendieron con hidalguía y orgullo a sus respectivas provincias natales.
La selección juvenil de Herrera cuenta en su nómina este año con tres hijos de famosos. En su orden según la foto aparecen Pedro Ulloa; Manuel Vega y Marcelino Castro.
Pedro Ulloa, hijo, juega la misma posición que jugó por muchos años su padre, la de torpedero o campo corto. El hijo tiene el mismo estilo que el padre; manos ágiles, elegancia al fildear y sobre todo mucha seguridad; posee un poderoso brazo para sacar desde el hueco al corredor bateador. Heredó de su padre una estatura pequeña, pero con mucho coraje y pundonor, también daba sus cuadrangulares para sorpresa de muchos. El hijo lo podría superar, pues batea a ambas manos.
Manuel Vega, es hijo del famoso receptor Juan Vega, quien defendió la “azul-amarilla” de su provincia de Herrera por 17 años consecutivos. Miembro de la Selección Nacional de Béisbol en muchas ocasiones. En su vitrina cuelgan cantidades de medallas y trofeos obtenidos en diamantes internacionales. Juan Vega fue un temible bateador para los equipos contrarios en momentos decisivos; detrás del plato fue una guía y timonel de los lanzadores de su equipo. Como máscara ha sido uno de los más grandes que ha dado la provincia de Herrera. Su hijo Manuel que juega para su provincia en el actual campeonato nacional juvenil, no es receptor como fue su padre; es lanzador. Su padre podrá enseñarle bastante, ya que sabe los trucos y mañas para dominar a los contrarios.
Marcelino Castro, hijo, juega la misma posición que jugó su padre para su provincia de Herrera durante 20 temporadas; primero fueron 18 años, después retornó para jugar dos años más defendiendo el jardín central. Fue un guante seguro. Fildeaba con elegancia; tenía velocidad en sus piernas y los fanáticos se acostumbraron a verlo resolver partidos con cuadrangulares bárbaros. Hoy su hijo Marcelino Castro imita a su mentor en el fildeo, bateo, caminar, y modo de usar el uniforme.