El río Caldera volvió a resurgir con una crecida que generalmente ocurre cada cierto período de tiempo, donde el sector de Bajo Mono fue el más afectado en sus vías de comunicación, al igual que el puente que conduce al sector de Arco Iris.
Las inundaciones que se registraron el pasado domingo a primeras horas de la noche, como consecuencia del fuerte aguacero que se mantenía en la región montañosa en las áreas protegidas, sorprendió a la población boqueteña.
Armando Palacios, director regional del Sistema nacional de Protección Civil, sostuvo que este río presentaba varios años sin alcanzar ese nivel, causando deslizamientos, colapsaron 100 metros de la vía que conduce de Boquete a Bajo Mono, daños en los cultivos agrícolas y afectaciones en la entrada al sendero de los Quetzales.
También se presentaron crecidas en el río Chiriquí Viejo en Cerro Punta y desbordamiento de algunas quebradas, donde se evacuaron a varias familias y las producciones agrícolas sufrieron un notable deterioro, a consecuencia de las condiciones climatológicas que se presentaron.
DAÑOS
Aunque no se presentaron casos que lamentar, el costo de la afectación en las vías de comunicación y los puentes puede alcanzar B/.1 millón, de acuerdo a las evaluaciones que efectuó el Ministerio de Obras Públicas. La crecida del Caldera, alcanzó de igual forma la Feria Internacional de Boquete donde el presidente del patronato, Franklin Delgado, en conjunto con la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos, cerraron por tres días el evento por seguridad de los visitantes.