El premio al trabajo, al esfuerzo, al coraje, la garra y la confianza en un equipo que se fue a Carson, California a cumplir un sueño, una meta bien trazada y definida, volver a su patria con un boleto listo para ir a ver los molinos de viento y los tulipanes, el sueño hecho realidad de Holanda comienza con este once de guerreros.
Es la primera vez que un equipo panameño clasifica de esta manera a un Mundial de cualquiera categoría, pues cuando clasificamos al mundial de Emiratos Árabes fue de manera directa en torneo que se realizó en la capital panameña.
En esta ocasión se sufrió y se lograron grandes cosas como pasar por una eliminatoria en San José Costa Rica y salir airosos y ahora jugar un pre mundial en casa ajena y conquistar con sudor y lágrimas su clasificación global, ganar 4 partidos, empatar 2 y perder 1, todo de visitantes… esa es una hazaña que culminó con 5 goles en contra, 10 a favor, lo que dio un +5.
Luis Miguel Gallardo abrió la puerta en el primer tiempo, a los 12 minutos del último juego (contra Trinidad y Tobago), un volante fue en esta ocasión el que la metió, jugando de lateral izquierdo (el mismo puesto de Armando Gun, el defensa que mete goles), así Panamá jugó como siempre de manera ordenada, saliendo a presionar desde los primeros segundos de juego.
Al técnico Mendieta le funcionaron los cambios, al ingresar en la segunda mitad a Alvaro Salazar y minutos más tarde a Cristian Vega, quien reemplazó a un Edwin Aguilar que desperdició muchas oportunidades de gol, pero vino la recompensa, dos goles de Salazar que puso a gritar a todo Panamá, un equipo de panameños, con un cuerpo técnico 100% panameño, lograron la mejor proeza en el fútbol hasta este momento escrita por un nacional, uno que en verdad ama su tierra y da todo por ella.
Parecía mentira, escuché gritos y aplausos en todas las casas cercanas, que emoción, mi selección tuvo para más, pero su eterno problema con los delanteros no le permitió ampliar el marcador y ganar de manera más holgada.
Es cierto que hicimos nuestro trabajo, pero otra vez los "gringos" nos dieron una manita como con la selección mayor, fue exactamente la misma angustia que vivimos en el estadio Rommel Fernández aquel 17 de noviembre en el que ya no importaba lo que pasara en el terreno, todos allí, incluso el Presidente de la República, Martín Torrijos, esperaba el resultado agónico entre Estados Unidos y Jamaica.
Esta vez todo Panamá estaba pendiente al resultado de Estados Unidos vs Costa Rica, fueron en total 180 minutos de angustia para toda la Marea Roja, pero valió la pena. Armando Gun, nuestro capitán sub-20 regresó ayer con 19 años y su promesa cumplida, trajo en la mano su boleto para Holanda 2005.Volvimos a meternos entre los grandes del área, nuevamente una selección sub-20 va a un mundial y de manera consecutiva, con extraordinarios jugadores que dieron una lección de humildad y trabajo. ¡Gracias muchachos!