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El tratado se cumplió... y ¿ los polígonos de tiro?

Dr. Marco Tulio Hernández Virviescas
Los Tratados Torrijos-Carter o Tratado del Canal de Panamá como también se le conocen, suscrito por Panamá y Estados Unidos en septiembre de 1977, establecen que Estados Unidos se comprometía a sanear, ambientalmente, todas las áreas que estuviesen contaminadas a consecuencia de su utilización como campos de tiro, áreas de bombardeo o puntos de impacto, sin embargo, el tratado se cumplió y los polígonos de tiro y demás lugares contaminados no fueron saneados en su totalidad. Estas áreas han quedado con cantidades de municiones no detonadas, que es un riesgo inminente a la vida, salud y seguridad humana, la fauna y al medio natural en términos generales. LAS VICTIMAS Los campos de tiro, áreas de bombardeo y otros sitios que fueron utilizados con fines de prácticas militares se ubican en la isla San José, que en el año 1940 sirvió de Sitio de Defensa. En los campos de tiro de Piña y Emperador, en las áreas de bombardeo de Balboa Oeste y Río Hato -en donde en el año 1999, un campesino fue víctima de graves lesiones a causa de una granada enterrada que explotó cuando efectuaba labores de reforestación en la antigua base militar de Estados Unidos en esta región de la República de Panamá-, así mismo, como en los polígonos de Emperador, Balboa Oeste y Piña, desde 1984 a la fecha han muerto siete panameños a causa de las municiones sin detonar. El territorio de las bases militares fue delimitado a partir del Tratado del Canal de Panamá, limitándolo a un área de aproximadamente 34 mil hectáreas, en las riberas del Canal de Panamá, de las cuales, 22 mil hectáreas fueron utilizadas para entrenamiento militar y de éstas, 15 mil hectáreas se destinaron a campos de tiro y, dentro de ellas, alrededor de 7 mil sirvieron de áreas de impacto. Cumplida la ejecución de los tratados, las fuerzas militares de Estados Unidos han dejado a su retiro de Panamá, 3,175 hectáreas con municiones no detonadas. En la reunión del Comité Conjunto celebrada el 15 de diciembre de 1988, la República de Panamá exigió al Gobierno norteamericano, la remoción de todas las amenazas a la vida, salud y seguridad humana de las bases militares y las áreas de coordinación militar, en especial los campos de tiro y de bombardeo, es la primera exigencia que se hace para el cumplimiento de la responsabilidad de saneamiento ambiental y cuyo compromiso había sido aceptado por Estados Unidos. RIESGOS El riesgo actual causado por la contaminación y la existencia de municiones no detonadas se extiende, por dos provincias de la República de Panamá (Panamá y Colón), cuatro distritos (Colón, Chagres, Arraiján y La Chorrera) y 15 corregimientos (6 en Colón y 9 de Panamá) que cuentan con una población actual de más de 60,000 personas. Este riesgo permanente a la vida y la salud de los habitantes de las comunidades de Pedro Miguel, Paraíso, Arraiján Cabecera, Nuevo Emperador, Santa Clara, Huile, Veracruz, Colón, Escobal, Nueva Providencia, Gamboa, Las Treintaicinco y Brujas, entre otras, se debe a que están ubicadas en la cuenca del Canal de Panamá, y cerca de los campos de tiro de Emperador, Piña, Chivo Chivo, Dabes, Kobbe y Balboa Oeste. Este es un peligro y riesgo real, así lo demuestran las investigaciones realizadas por grupos técnicos y por las manifestaciones de algunos miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. En 1941, en Ford Clayton se hicieron experimentos de exposición a inhalación de gas mostaza, en 1944, en un área fuera de la reversión denominada "Proyecto San José", soldados de las bases militares de Estados Unidos fueron expuestos a ensayos para determinar su sensibilidad al gas mostaza; en isla San José, también fuera de la zona de reversión, "Earl Tupper", informa de quemaduras sufridas por uno de sus trabajadores, atribuibles al contacto con armamentos químicos. En la década del 79 en las áreas de esos polígonos de tiro y de entrenamiento y bombardeo, 27 ciudadanos panameños sufrieron mutilaciones o fallecieron a causa de detonaciones accidentales. EE.UU NO HA CUMPLIDO Aceptar la transferencia de éstas y de todas las otras instalaciones, no implica confirmación o aceptación por parte de Panamá de que Estados Unidos ha dado cumplimiento a sus obligaciones establecidas en el tratado y relativas a estas áreas. Además, al recibir estas áreas o adoptar cualquiera otra medida en ejecución de sus obligaciones de conformidad con los tratados, la República de Panamá de ningún modo renuncia a su derecho de recibir áreas descontaminadas y seguras para sus ciudadanos, ni libera a Estados Unidos de las responsabilidades e indemnizaciones correspondientes a las víctimas o sus herederos, que surjan de incidentes que impliquen la afectación de la vida, la salud y la seguridad humana. Un problema grave y riesgoso para todos los habitantes es que hay sospechas de que se han usado peligrosas armas químicas en los polígonos de tiro y que han realizado pruebas de armas con uranio enriquecido y dada su ilegalidad, Estados Unidos ha tratado de ocultar. Esto se confirma con las manifestaciones vertidas en un artículo denominado "Panamá´s Struggle to clean Up and Convert US Bases", en el cual se cita al coronel Richard Wright de la Junta de Seguridad de Explosivos del Pentágono, quien al referirse a los campos de tiro en Panamá, dijo: "Mi idea es que esos campos de tiro sean utilizados para todo tipo de municiones y explosivos". Otro estudio realizado sobre munición sin detonar en los polígonos militares de Estados Unidos en Panamá revela que, en 1965 se realizaron pruebas con granadas de gases lacrimógenos conteniendo un agente químico. Estados Unidos hizo del conocimiento de Panamá, la magnitud del problema en febrero de 1997, mediante la entrega del primer informe sobre Municiones No Detonadas en los campos de tiro y sobre el plan propuesto para su transferencia a la República de Panamá. En este mes y año, las autoridades panameñas tuvieron clara certeza de la extensión de la contaminación ambiental y de las limitadas acciones propuestas por Estados Unidos para su limpieza. A fin de remediar este grave problema y hasta tanto se resuelva en forma definitiva, se ha puesto en práctica un programa denominado "Contención y Control", que consiste en el desarrollo de una proyección en las comunidades afectadas, mediante actividades transversales de educación ambiental, colocación de letreros indicando el peligro, monitoreo con guardaparques y guardabosques.
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Cumplida la ejecución de los tratados, las fuerzas militares de Estados Unidos han dejado a su retiro de Panamá, 3,175 hectáreas con municiones no detonadas.

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