Esta película narra la historia real de Mark Whitacre, un ejecutivo de la Archer Daniels Midland Company en Decatur durante los años 1990. Whitacre accedió a trabajar secretamente con el FBI para revelar un caso de manipulación de precios en el que ADM estaba envuelto.
Una noche, a principios de noviembre de 1992, Whitacre le confesó al agente del FBI Brian Shepard, quien se encontraba en su casa para instalar un rastreador de llamadas en el teléfono de domicilio, que varios ejecutivos de ADM, incluyéndose, se habían reunido con competidores para fijar el precio de la lisina.