En Torrijos-Carter se formaba la ponchera de forma clandestina. Niñas de 13 a 17 años eran encaminadas al mundo de la prostitución por un grupo de proxenetas criollos que trabajaban el sector 2, del lugar.
Los moradores del lugar no mostraron asombro por la detención de los implicados, porque desde hace tiempo existían rumores de que menores cobraran por sexo.