Las cifras sobre la realidad de los cultivos ilícitos en Colombia siempre han servido para grandes controversias. Hace dos años, por ejemplo, el entonces ministro del Interior, Fernando Londoño Hoyos, aseguró que en el Putumayo ya no quedaba una sola mata de coca. Las consecuencias del comentario: lluvia de críticas de todos lados y romería de periodistas a ese departamento para demostrar que, si bien las fumigaciones habían dado buenos resultados, afirmar que el problema estaba solucionado era una exageración.
Y es que en este tema nadie se pone de acuerdo. El Gobierno -cualquiera que sea- siempre sostiene que las cifras sobre erradicación de cultivos ilícitos van en baja y que los narcotraficantes cada vez están más arrinconados. Las ONG, por su parte, arremeten contra el Ejecutivo y evidencian su preocupación por las consecuencias negativas de las fumigaciones para los cultivos legales y los seres humanos.
Los opositores de los gobiernos, a su turno, aseveran que, por el contrario, el país cada día se llena más de plantaciones de coca y que el problema prácticamente no tiene solución. Otros pocos, incluso, advierten sobre la conveniencia de legalizar la droga en el país para -según ellos- acabar de una vez por todas con el gran problema.
LA PLANTA MARAVILLA
"El Espectador" acaba de conocer un informe elaborado por la Brigada Especial contra el Narcotráfico, del Ejército. Las cifras, por una razón, tienen una particularidad que lo hace bastante creíble: son las que conocen directamente las autoridades de Estados Unidos, las mismas que ponen los dólares para atacar este mal que les hace tanto daño a su sociedad como a la nuestra.
El informe sostiene que, entre 2003 y 2004, se fumigaron en Colombia un total de 242,007 hectáreas de coca, que producen "355,500 kilos de clorhidrato de cocaína, que colocados en el mercado internacional tienen un costo de US$8.887.500.000".
Durante el mismo lapso, agrega el documento, fueron incautados 7.107 kilos de clorhidrato de coca que en el exterior se venderían en US$177.675.000. Una fuente de inteligencia militar le aseguró a este periódico que, observadas las cifras actuales, se puede calcular que en Colombia "quedan por fumigar entre 80 y 100 mil hectáreas de hoja de coca".
TECNOLOGIA EN EL NARCOTRAFICO
Del informe llama poderosamente la atención la tecnología a la que han llegado los grupos de narcotraficantes. Para ellos, ya es común la telefonía satelital, que es utilizada para sus comunicaciones y contactos con los narcos en otros países. Y como si esto fuera poco, para las autoridades, estas conversaciones son imposibles de interceptar, toda vez que un aparato para rastrear un teléfono satelital cuesta alrededor de tres millones de dólares.
Además, es muy particular la simbología que utilizan los narcotraficantes para enviar sus cargamentos al exterior sin que éstos sean detectados. A los paquetes con droga les ponen, por ejemplo, figuras de caballos o flores, números romanos o palabras sin sentido. Así, los contactos en otros países saben cómo hacerse de los alijos sin que las autoridades puedan descubrirlos.