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Harmodio Arias, el intelectual de la nacionalidad panameña, fundó la Universidad de Panamá, para crear no solamente el máximo centro de la enseñanza sino para que se convirtiera en la guía y defensa de la Patria misma.
Nos asusta cuando por razones internas se agitan críticas contra ella, que intentan en su trasfondo hacerle daño porque es lo mismo que intentar eliminar el pensamiento de la panameñidad. En la universidad no se forman asesinos, traficantes, delincuentes, al contrario se desarrollan los hombres que tendrán que llevar adelante la gran tarea de forjar el conocimiento y el ingenio panameño.
Un problema administrativo no justifica todo este escándalo, que lleva a la ciudad a la locura de los tranques y a los enemigos de la libertad y de la inteligencia a sacar las uñas para hacerle daño a su prestigio.
Cuando se dio el golpe de Estado en 1968, las autoridades castrenses dieron a conocer al mundo una cinta para desprestigiar a la Casa de Octavio Méndez Pereira, sin darse cuenta que el mundo civilizado recibiría un mensaje que estaba atentando contra la razón.
En esas escenas de odio golpeaban brutalmente a los estudiantes, como si los valores se pudieran destruir con la represión. Hoy, en democracia no debemos maltratarla porque al limitarle los recursos estamos acabando con el derecho a pensar.
Deben buscar, en especial la familia universitaria, otros métodos de entendimiento, no le hagamos daño a la universidad, que es lo mismo que a la Patria misma. |