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Muchos padres de familia están obligados a dejar casi todo el día solos a sus hijos por los compromisos laborales. Mamá y papá salen muy temprano de la casa para dirigirse a sus trabajos, y regresan tarde en la noche, cansados por la brega diaria, y los difícil que se hace trasladarse de un lugar a otro en la ciudad.
Como consecuencia los hijos se la pasan solos la mayor parte del tiempo. Algunos son dejados al cuidado de una empleada, que no siempre es una persona de buenas costumbres ni con muchos estudios. Estos muchachos van adquiriendo costumbres que los padres no supervisan y se les deja sin estar pendientes de cuánto y qué aprenden de personas extrañas.
Es muy difícil que la situación de trabajo y compromisos de los padres de familia cambie de la noche a la mañana y, por ende, los hijos seguirán irremediablemente solos.
Lo recomendable es que, a pesar del cansancio que se sufre, cuando regresen a casa se tomen la tarea de evaluar la situación de los muchachos. Haciéndoles preguntas generales podremos ir detectando algo raro en su comportamiento y manera de pensar.
Cuidemos a los niños, porque son la promesa de un mejor (¡o peor!) futuro para el país. |