El juez iraquí Mohamed al-Oreibi ordenó a Ali al-Mayid, "Ali el Químico", sentarse en la silla vacía que dejó Saddam Hussein, ejecutado el 30 de diciembre en Bagdad, al reanudar el juicio por el "caso Al-Anfal".
Al-Mayid se enfrenta a la pena de muerte, si le condenan por genocidio contra los kurdos.