Una madre de cuatro niños no escatima esfuerzos para llevar el sustento diario para sus hijos. Pese a las adversidades de la vida ha sabido crear su propio empleo y salir adelante con mucho coraje.
Nazareth Carmen Cortez. Así se llama esta mujer que vive en el populoso barrio de El Chorrillo, y todas las mañanas se despide de sus vástagos para desplazarse hasta su pequeño puesto ambulatorio en la Avenida Central.
"Si me quedo en la casa no voy a conseguir nada, porque del Cielo solo cae agua y mis hijos necesitan comer", sostuvo en medio del bullicio de los peatones que transitan por esta arteria comercial.
DE TODO COMO EN BOTICA
En el puesto de esta trabajadora informal se pueden encontrar linternas, colitas, relojes, estuche para celulares, collares, toallitas, radios baratos y otros artículos de consumo masivo que la gente de a pie utiliza en sus actividades cotidianas.
"Hace tres años me instalé en este lugar. La situación se puso dura para mi familia y tuve que salir a las calles a trabajar", dijo la joven madre que no se amilana ante las adversidades.
La chorrillera pone mucha voluntad y se ha embarcado en esta actividad con mucha fe porque de este trabajo depende el bienestar de sus cuatro hijos, que no cuentan con el apoyo de su padre.
"En estos momentos, los vendedores ambulatorios que operamos en la central nos encontramos pasando por una grave crisis económica porque han bajado las ventas", anotó mientras vende toallitas a sus ocasionales clientes.
NO TIENE DESCANSO
Cortez también ha tenido que sacrificar la satisfacción de compartir los fines de semana con su familia, porque sus obligaciones de pagar casa y alimentos no le dan esta oportunidad.
"Mi jornada empieza los lunes y continúa toda la semana, no tengo día libre, porque no puedo darme ese lujo. Si no trabajo mis hijos no comen, entonces tengo que salir a la calle a buscar la vida honradamente", apuntó.
Asimismo, esta madre-padre demandó al gobierno a ayudar a las mujeres que trabajan en esta zona comercial donde se dedican a la venta ambulatoria para ganarse el pan bendito.
"Necesitamos el apoyo de las instituciones encargadas de dar asistencia a las madres solteras como yo, que trabajamos en las calles para mantener a nuestros hogares", puntualizó con la esperanza de despertar la sensibilidad de estas entidades.