Los consumidores panameños cada día enfrentan constantes alzas en los productos, impuestos, combustible y servicios públicos. El incremento que se viene en las tarifas eléctricas, ha generado un movimiento popular.
Algunos grupos desde anoche promovían una singular protesta: apagar por 15 minutos todas las luces de sus casas y desconectar los aparatos electrodomésticos.
De esa forma se le expresa de manera cívica a las generadoras y distribuidoras de energía eléctrica, que los panameños no están para nada contentos con los aumentos de entre siete y 32 por ciento que recibirán a fines de mes.
Los panameños deben hacer valer su voz de protesta como consumidores, de lo contrario el pueblo sufrirá un incremento en cascada de todos los bienes y servicios.
Ya los colegios particulares -tomando como excusa el aumento del costo de la energía- están anunciando alzas en las mensualidades que se les cobra a los alumnos que cursan estudios en esos planteles.
Para colmo de males, a los consumidores no los defiende ni el Ente Regulador de los Servicios Públicos ni la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor. Solo el pueblo salva el pueblo, reza un viejo slogan del movimiento popular que es aplicable frente a la actual coyuntura.
La única forma de que se escuche a los consumidores en manifestando de alguna manera el desacuerdo con la ola de aumentos, de lo contrario el gobierno y las empresas, introducirán toda clase de aumentos.
Frente a la actual situación hace falta que los dirigentes gremiales, empresariales, sindicatos y la llamada sociedad civil se pronuncien. No podemos guardar silencio.