El triunfo del líder sindicalista Evo Morales en las pasadas elecciones presidenciales de Bolivia se ha convertido en un elemento de estímulo para los sectores populares y la izquierda panameña, que han percibido una nueva forma de replantear su lucha por el poder a través de la vía democrática en el torneo electoral del 2009, en el marco de una economía de mercado.
Así, la izquierda local, a través de FRENADESO, ha logrado ampliar sus posibilidades de convocatoria a través de la lucha contra las reformas de la Caja de Seguro Social, al crear un frente amplio con nuevos protagonistas que podrían significar un importante apoyo a un posible proyecto político electoral, como los son educadores, médicos, enfermeras, pequeños y microempresarios y un representativo de las capas medias.
Es posible que FRENADESO logre otro punto a su favor si se desatan protestas contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) que está próximo a firmarse con Estados Unidos, un acuerdo al que el sector agropecuario no ve con buenos ojos y que la organización multisectorial arriba mencionada podría utilizar como fundamento de luchas callejeras. En esa misma dirección parece apuntar la intención del grupo ante la futura consulta por la ampliación del Canal de Panamá.
La capacidad de FRENADESO ha sido alimentada por la débil presencia de los partidos opositores, cuyas crisis internas han ocasionado desgastes en sus estructuras internas, así como el éxodo de sus integrantes quienes parecen mostrar interés por el llamado SALUDO ROJO.
Ante el desmembramiento de las organizaciones opositoras y la mayor participación de la sociedad civil, el actual gobierno es la única fuerza capaz de contener el avance de posibles Chávez, Lula o Morales en nuestro país. Creo que no existe duda de que el PRD representa la garantía de torneos democráticos, tanto a lo interno como en el plano general. Los movimientos surgidos en Panamá, forman parte de la realidad que se da en Latinoamérica y de ello da fe el próximo torneo electoral en México donde parece adelantarse un triunfo de la izquierda con el Partido Revolucionario Democrático y el de Costa Rica, donde la decepción por el sistema bipartidista podría trastocar las tendencias tradicionales del país centroamericano.