Los trabajos de construcción se iniciaron en 1811, el trágico año en que la gran armada partió para Rusia, por lo que Napoleón I, su creador nunca podo ver terminada la obra.
Sus ambiciosos planes iban más allá de la simple edificación del Arco; él deseaba erigir un palacio cerca del Arco, que fuera mucho más espléndido que Versalles y más impresionante que el Louvre.
Pero no fue hasta 25 años después, que el Rey Luis Felipe de Orleans decidió terminar el Arco más grande del mundo. El nombre de 172 combatientes y 386 generales, que han quedado inmortalizados en la piedra del Arco, enfatizan el carácter poco pacífico del Arco del Triunfo.
Hoy el coloso gris plateado, que se eleva 160 pies de alto, y tiene 174 de ancho y 72 de profundidad, es considerado como la pieza maestra de la arquitectura neoclásica, frío y majestuoso sobresale imponente en el cielo parisino.
Está ubicado en la Place de I'Etoile, y es la intersección de 12 largas avenidas que dibujan la forma de una gigantesca estrella, día y noche, un constante fluir de carros de dirige desde la estrella hacia los Campos Eliseos.
El 11 de noviembre de 1920, los restos de un soldado francés no identificado, que fue muerto en Verdum, fueron sepultados allí. Desde entonces, se conserva encendida permanentemente una llama frente a su tumba, y es este respeto por la muerte, y no la gloria del emperador Napoleón.