El próximo 20 de noviembre, tres millones de panameños acudirán a las urnas para avalar la propuesta que exponga la Autoridad del Canal de Panamà (ACP) y el gobierno de Martín Torrijos, para la ampliación de la vía acuática, importante motor de nuestra economía y paso vital para el comercio mundial.
Tal como afirmó el Tribunal Electoral, este evento, programado inicialmente entre los meses de noviembre y diciembre de 2005, costará unos cinco millones de balboas y determinará nuevamente cuál es la voluntad popular frente a un tema crucial como éste.
Empero, para algunos entendidos, este referéndum canalero puede también convertirse en un "bumerán", algo similar a lo que le sucedió a Ernesto Pérez Balladares con su famoso intento de Reelección Presidencial del 30 de agosto de 1998, cuando perdió por dos tercios en un rotundo "NO" del pueblo panameño.
Para evitar el desastre del "Toro", Martín Torrijos deberá a desarrollar de lleno su plan de trabajo gubernamental, que al principio suponía la generación de miles de empleos y la promoción internacional de Panamá, para que la inversión foránea arribará a nuestros linderos.
Más de la lucha a la corrupción, de la investigación de casos bochornosos del pasado gobierno de Mireya Moscoso, lo que la gente pide a gritos es soluciones de trabajo. Aquí hay más de 275 mil panameños desempleados, un millón viven en pobreza y la mitad de ellos en extrema pobreza.
Le decía una vez a un funcionario cercano a Torrijos que el presidente panameño corre el riesgo de igualar a Alejandro Toledo, el actual mandatario peruano, el cual tuvo igual o mejor apoyo popular que el Hijo del General, pero al año de cumplir su gestión, la población del país andino pide su renuncia por mentiroso.
¿Mentiroso? Pues claro. Porque el desempleado en Perú no vió oportunidades de trabajo. Así de sencillo.
Torrijos debe presionar a sus asesores y ministros para acelerar los proyectos sociales y económicos, como la implementación del proyecto industrial y comercial de Howard, en Arraiján, la construcción de megapuertos, la atracción del turismo y la modernización del transporte. Todo el mundo sabe que desarrollando en pocos meses estos cuatro proyectos se generarían cerca de 40,000 empleos directos e indirectos.
Igual, el gobierno debe convencer al pueblo panameño de que el Canal de Panamá trae dividendos a la población, cosa que muchos y hasya yo mismo no creo. Existe la concepción de que la Autoridad Canalera sigue siendo "la heredera de la Zona del Canal", que el canal es para los extranjeros y no para nuestro istmo.
La gran prueba electoral del 20 de noviembre demostrará lo que el pueblo piensa del canal y sus directivos.