El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, amenazó con dimitir si hay víctimas en una denominada "guerra del agua" que organizaciones de El Alto desarrollan en esa ciudad con una huelga y protestas en las calles.
La jornada de movilización está motivada también por el alza del precio del combustible, decidido por Mesa a fines de 2003 para dar fin a un largo período de subvenciones que desencadenó especulación y contrabando hacia países vecinos, sostuvo el mandatario.
"Si hay una presión que obligue a este Presidente a ejercer violencia con la certidumbre de que esa violencia va a costarle vidas humanas, este Presidente no va a continuar aquí en Palacio de Gobierno", dijo Mesa.