A principios del siglo pasado, el medio de transporte más empleado (no había otro), para ir del interior del país a la ciudad capital, fue el barco. Los primeros eran veleros. Por la competición, y los adelantos que se movían, fueron suplantados por “moto-veleros”. Ellos aportaron al desarrollo de muchos pueblos del interior, específicamente Chitré, que era donde se concebía todo lo relacionado al comercio marítimo entre Panamá y esta zona.
Hoy, en esta nota les exponemos una específica e importante pieza de aquellos trayectos. Nos describimos al recorrido que hacían las embarcaciones desde el estuario (desembocadura) hasta donde se sitúa al presente, el puerto de “El Agallito”.
Cuántos descendientes de chitreanos no han oído alguna vez pláticas de esos famosos desplazamientos por mar que necesariamente debía cumplir todo aquel y aquella, que obedecía a una ocupación en la capital o viceversa?
Les ilustro, que del puerto El Agallito, a la desembocadura del río La Villa se hacen unos 35 minutos en bote a motor fuera de borda. Son 35 placenteros minutos, donde se puede observar a ambas riberas, imponentes manglares centenarios hamaqueados por la brisa del Golfo de Parita. Ostentan un verdor en varios tonos: oscuros, claros, esmeralda y otros. Es una entusiasta travesía donde se dejan sentir el viento, el agua, flora y fauna. La pregunta...¿por qué no se aprovecha esta antigua avenida pluvial en proyectos de ecoturismo?. O es que nos embruja que en otros países lo hagan, y nos satisfagamos sólo en contarlo. ¡Chitré, exploten los sitios históricos, por Dios! Tienen una mina.