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Leí que en la Mesa del Diálogo se están barajando propuestas para salvar el programa de Invalidez, Vejez y Muerte, de la Caja de Seguro Social, y como siempre, al perro más flaco le quieren pegar las garrapatas, ya que entre las posibles alternativas están el aumento a la edad de jubilación y la cuota obrero-patronal.
Considero que para aumentar los años de jubilación, la Caja tendrá primero que mejorar la calidad del servicio que presta, pues en materia de atención y medicamentos, es deficiente y ello provoca que exista una población adulta asegurada con serios deterioros de salud, de manera que nada ganarían los empleadores con mantener laborando a un trabajador con desgastes en su estado físico y anímico.
Actualmente, por citar un solo ejemplo, existen deficiencias en la provisión de medicamentos al asegurado que son de uso diario indicados con carácter permanente, los cuales desaparecen de las farmacias por espacio de varios meses, debido a un anacrónico sistema de compras y distribución, lo que obliga al paciente a recurrir a la adquisición de la medicina en establecimientos privados a altos costos.
También hay que tomar en consideración que las nuevas corrientes de la economía en el aspecto laboral apuntan hacia una tendencia informal que ya está castigando a un alto volumen de la población, al limitarle beneficios en estos tres momentos críticos de su vida que son la invalidez, la vejez y la muerte. |