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Canasta alimentaria se importa en un 50%

La Habana
AFP
La mitad de los alimentos que consumen actualmente los cubanos tiene que ser todavía importados, a pesar de reformas aplicadas en la agricultura cubana en los años 90, se lamentó ayer martes el diario Juventud Rebelde. "Más del 55% de las calorías, el 50% de las proteínas y el 90% de las grasas dependen de las importaciones", dijo el diario citando cifras del recién celebrado V Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANECC). Tal insuficiencia persiste a pesar de las reformas aplicadas por el gobierno en la década anterior en busca de mayores rendimientos y eficiencia en la agricultura cubana. Esas medidas incluyeron la cooperativización de buena parte de las empresas agrícolas estatales en Unidades Básicas de Producción Agropecuaria, así como un mayor rigor en el proceso de cooperativización del sector privado (pequeños agricultores). También la entrega de pequeñas parcelas ociosas a familias y un programa de repoblación de las montañas relacionado con los cultivos del café y el cacao. "Mil atavismos y herencias de las estructuras anteriores están incidiendo aún en los bajos rendimientos de la tierra", dijo Juventud Rebelde. La agricultura cubana creció un 14,5% en el año 2000, un resultado superior a la tasa de crecimiento del quinquenio anterior de 8,4%, según el informe anual del Ministerio de Economía. Mientras aumentaron las producciones de tubérculos, hortalizas y granos, disminuyeron las de arroz (plato básico en la canasta), la leche y el huevo. "En este sector se avanza de manera importante en el tabaco, las viandas, las hortalizas, los cítricos y la madera. Las producciones de leche, carne y huevo, más dependientes de las importaciones de pienso, no logran aún su recuperación", dijo el ministro de Economía José Luis Rodríguez. El funcionario admitió que "no obstante estos indiscutibles avances (el Producto Interno Bruto creció 5,6% en el 2000), se enfrentan todavía importantes limitaciones materiales para la vida de la población". Explicó que "producto de las restricciones financieras" se mantiene afectado el suministro de un grupo de productos regulados. "Otros que se ofertan libremente tienen precios que se mantienen altos con relación a los ingresos de la mayoría de la población", añadió. Desde hace décadas, el gobierno mantiene una canasta básica a precios subsidiados que se vende mediante una cartilla de racionamiento a todos los ciudadanos del país, cuyo contenido incluye arroz, azúcar, café, granos, grasas, pescado, huevos, pollo y carne de res, mezclada con soya. Pero desde que comenzó la crisis en 1990, muchos de esos artículos, como las grasas y las carnes, perdieron su venta cíclica, y son suministrados cuando hay existencias. Otros sufren atrasos en las entregas. Otras de las medidas tomadas en la década que finalizó fue la apertura del mercado agropecuario, un espacio de oferta y demanda, donde aún los precios son sumamente altos en relación al salario medio. "Pero todavía la participación de la fuente estatal no es todo lo preponderante que esperan los consumidores cubanos, y la fuerza de los suministradores e intermediarios privados se hace sentir con monopólicas y hegemónicas ofertas", apuntó Juventud Rebelde. Para paliar esa situación, las autoridades crearon un programa de comedores destinados a personas de bajos ingresos, que ya abarca a un cuarto de millón de personas, los que comen en 1.500 lugares habilitados al efecto. El programa incluye a personas de la tercera edad sin amparo filial, casos sociales, embarazadas con riesgos y discapacitados.
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