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FAMILIA
Tocumen, ATLAPA y Howard a un paso de la privatización

Panamá
NTX
Panamá podría ofertar al mercado privado en los próximos meses la administración de dos estratégicos aeropuertos, incluido uno cerca del Canal donde Estados Unidos operó hasta hace dos años una de sus más importantes bases aéreas. A diferencia del agresivo programa ejecutado por el gobierno del ex presidente Ernesto Pérez Balladares (1994-1999), la actual mandataria Mireya Moscoso ha optado por analizar con detenimiento el futuro del puñado de servicios estatales que podría privatizar. Durante el período de Pérez Balladares fueron vendidos, de manera total o parcial, los servicios de telefonía fija, celular, generación y distribución de energía, dos ingenios azucareros y concesionadas la operación de los casinos y el único hipódromo del país. Las transacciones generaron mil 200 millones de dólares que están depositados en un fondo que el año pasado rindió intereses por 93 millones de dólares, sumados a los dividendos de las acciones que el Estado mantiene en varias de las empresas privatizadas. Al final de la administración anterior, sólo quedaron pendientes en el programa privatizador las concesiones del aeropuerto internacional de Tocumen y el Centro de Convenciones Atlapa, que han sido manejados con suma cautela por el actual gobierno. Después de más de 15 meses de gestión, las autoridades del gobierno de Moscoso han vuelto a poner sobre el tapete la posibilidad de dejar en manos privadas la administración de la terminal de Tocumen, aunque en la práctica muchos de sus servicios ya lo están. En el aeropuerto operan bajo control privado decenas de tiendas libres de impuestos, mientras el mantenimiento, suministro de gasolina a los aviones y los estacionamientos del recinto también son administrados por empresas ajenas al Estado. Por eso la eventual concesión de Tocumen sólo abarcaría su administración general, aunque el gobierno también debe definir el futuro de otros aeropuertos locales en el interior del país y uno de vuelos nacionales en la capital panameña. La que sí representará una mayor inversión será la privatización de la pista aérea instalada en la ex base estadounidense de Howard, cuyas más de dos mil hectáreas fueron devueltas en 1999 a la jurisdicción nacional en virtud de los acuerdos canaleros. La Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), encargada de los bienes y áreas revertidos por Estados Unidos a Panamá, adelantó que a más tardar a inicios del próximo mes quedará abierto el proceso para concesionar Howard y otros sitios militares aledaños. El subadministrador de la ARI, Augusto Zambrano, dijo que para esa fecha se conocerá un estudio del Banco Mundial (BM) contratado por el gobierno para conocer la forma de venta de esas tierras, ubicadas a un paso de la entrada del Canal por el litoral Pacífico. El informe del BM definirá si Howard y los aledaños ex sitios militares de Kobee y Farfán, son concesionados por separado o como un solo complejo donde pueden impulsar varias actividades como desarrollos portuarios, comerciales, industriales y turísticos.
Howard fue una de las principales bases militares de Estados Unidos en Panamá desde donde se coordinaron operativos en la región como el monitoreo de vuelos sospechosos de transportar drogas, funciones que ejecuta ahora desde Ecuador y Curazao. El lugar cuenta con una pista aérea de dos mil metros de longitud, hangares, terminal de pasajeros, un helipuerto, además de otras facilidades como edificios residenciales, gasolineras, centros deportivos y recreativos listos para su uso. El área está valorada en unos mil 200 millones de dólares en su conjunto.
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