 |
No hay motivos que justifiquen el irrespeto del empleador al empleado, pues la relación laboral se basa en primera instancia, en el respeto.  |
Nada podría ser mejor que un jefe amigable, bien hablado, comprensivo, en fin todo un caballero (o una dama, si es el caso), pero... ¿existen? Es probable que sí, pero contados con los dedos de una mano.
Y es que por razones no explicables por la ciencia o la razón, un porcentaje muy alto de los jefes se adapta a un patrón de conducta regido por los abusos, las malas palabras y la ausencia de modales y principios.
Según, el sociólogo Raúl Leis, los jefes no deberían ser abusadores, sino respetuosos con sus trabajadores, pero en caso de que se presente una situación de este tipo, la primera opción sería intentar establecer una comunicación en lo posible, para llegar a un arreglo, "hacerle ver que su proceder no es correcto".
No hay motivos que justifiquen el irrespeto del empleador al empleado, pues la relación laboral se basa en primera instancia, en el respeto, al tiempo que dijo que la segunda opción es apoyarse en principios legales.
Señaló que las personas jamás deben olvidar que el acoso sexual y el maltrato son un delito penado en Panamá.
¿QUE HACER?
Lo ideal sería que los individuos se agrupen a una organización sindical, es decir, propiciar la creación de un gremio de trabajadores, sindicato, asociación de empleados como recurso de defensa.
Recalcó que con esto los empleados tendrán un respaldo, ya no será un hecho individual, de la persona sola contra ese jefe sino de una entidad colectiva que dispone de mecanismos para apoyar a los trabajadores en esa situación.
Señaló que en el caso de las mujeres, estás deben acudir a la ley, porque ahora hay muchos reglamentos y mecanismos de denuncia que las protege.
El sociólogo manifestó que a pesar de ser una situación difícil "porque como todos sabemos está en juego la estabilidad del empleador, por ningún motivo se debe permitir el abuso".
Recomendó utilizar frases como "¡Mire señor me parece que usted está irrespetándome!, ¡Yo quisiera establecer buenos términos!, ¡Yo lo respeto a usted!".
Instó a esos jefes abusadores que entiendan que la relación de trabajo es de colaboración, de comunidad entre los miembros de la asociación, empresa o entidad pública.
Según Iveth, nombre ficticio que le hemos dado a esta chica, no es imposible lidiar con un jefe difícil.
Asegura que todo jefe tiene características que lo hacen único y diferente, pero hay detalles generales que pueden aplicarse a la inmensa mayoría, aprender a trabajar con su jefe puede ser la aptitud crucial que determine tu crecimiento y progreso, claro está que sin ser un "cepillón" ni dejarse explotar.
TIPOS DE JEFES
El difícil: es una persona consciente de quién es, pero suele recompensar a los empleados que le son fieles.
El perdido: Con lo desorganizado que es, resulta sorprendente que este tipo de jefe siempre se las arregle para salir airoso de los lances del trabajo, cosa que no lograría sin la ayuda de sus empleados o subordinados.
El manipulador: Este tipo de jefe hace que los empleados siempre se sientan culpables si algo sucede mal, cuando ellos faltan por enfermedad u otra cosa.
La bomba de tiempo: Este tipo de jefe enfoca sus esfuerzos administrativos en la intimidación. Y así, la historia parece repetirse en espiral, pero todos en algún momento, coinciden en "¡ay!... qué hago con mi jefe. |