|
Comer, vestir, viajar, dormir hasta que se agoten los sueños... ¡qué vida! Cero compromiso laboral, cero levantarse para salir antes que el sol de la casa. Sin distinción de sexo, hay quienes aún siendo mayores de edad, se cobijan bajo el techo de los familiares, (sean padres, abuelos, tíos...) y no hacen un esfuerzo por cooperar con el sustento de ese hogar.
Creen que los dueños de la casa tienen la obligación de velar por su alimentación como cualquier otro miembro de la familia menor de edad.
Y no es por cuestión de desempleo, pues en su vida han hecho el verdadero esfuerzo de buscar ocupación, simplemente es por el hecho que les encanta la vida fácil que les ofrece el ser "parásito".
Y cuando se les habla que busquen un empleo, enseguida relucen las desventajas de ese posible trabajo. Un argumento increíble es cuando dicen que más es lo que gastan en pasaje que lo que cobrarán en la quincena, y que para eso mejor se quedan en casa hasta que aparezca una mejor oferta de trabajo ¡que nunca llega!
Esas personas no solo no cooperan con los ingresos familiares, sino que no ayudan siquiera en los quehaceres del hogar y se las pasan todo el día como "las iguanas tomando sol" levantándose de un lugar para sentarse en otro.
Además, pareciera que su único trabajo es pensar en quién le dará tanto en efectivo y cuando salen de casa, es para ir a buscar a ese "amigo" que le solucione el problema.
Eso recuerda el testimonio de uno de los trabajadores en la construcción del Canal de Panamá cuando escribió que "los panameños (los pocos que trabajaron en la obra) se aparecían a buscar trabajo cuando tenían la olla boca abajo y solo lo hacían por ese día (....)".
Panamá es una nación de gente linda y trabajadora, pero desafortunadamente hay quienes se aprovechan de esos valores y se convierten en "parásitos" dejando una mala imagen. En la vida hay que tener aspiraciones y luchar por ellas. El trabajo dignifica y da salud. Así que ¡a trabajar! |