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El presidente argentino Eduardo Duhalde, que estaba ayer domingo a punto de recibir el respaldo del Congreso, está frente a un Everest, con el riesgo de un nuevo estallido social, la bronca creciente de los intereses extranjeros en Argentina y el probable descontento del Fondo Monetario Internacional (FMI) de cara al nuevo programa monetario.
La Ley de Emergencia Económica, adoptada esta madrugada por la cámara de Diputados y que debatían ayer los senadores, deja sin respuesta una serie de preocupaciones esenciales de los argentinos, que justamente fueron las causantes de manifestaciones populares que expulsaron del poder al presidente Fernando de la Rúa y a su ministro de Economía, Domingo Cavallo.
El denominado "corralito" que comenzó a ser aplicado el 3 de diciembre pasado y que impone restricciones a los ahorristas para retirar dinero en efectivo de sus cuentas, sigue vigente. Los argentinos siguen limitados a retirar como máximo 1.000 pesos por mes.
El gobierno podría flexibilizar el "corralito" ampliando el límite a 1.500 pesos de las cuentas de salarios, pero no las otras. Hasta ayer, esta eventual decisión no había sido confirmada.
La Ley de Emergencia Económica impulsada por el Ejecutivo tampoco modifica la reducción del 13% de los salarios de empleados públicos y de jubilados que dispuso Cavallo, medida que precipitó el empobrecimiento de la clase media. |