OPINION

REFLEXIONES
India y Pakistán

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Por Carlos Christian Sánchez
Asesor Diplomático

Relatos de la antigüedad descritos en el libro sagrado hindú "Mahabaratha", mencionan las aventuras de Rama, un semidiós que había de ayudar a los hombres a fundar la civilización. Dice la historia que hubo dos ciudades a orillas del Indo, en donde se estableció un imperio muy poderoso. De repente, Rama interviene para salvar a sus amigos, pues conoce informes de que una potencia extranjera "destruiría con fuego las dos urbes". Los agresores, invasores arios, aniquilaron los poblados desde el aire. El infierno se desató, algo similar a Hiroshima.

Mohenjo Daro y Harrapa son aquellas ciudades mitológicas que describe Rama en su historia. Ambas se encuentran a tan sólo kilómetros de Islamabad y Nueva Delhi, capitales de dos potencias nucleares asiáticas que hoy en día están al borde de una conflagración. Por espacio de cincuenta años, tanto la India como Pakistán han luchado por el control de una tierra fértil ubicada entre los valles del Himalaya: Cachemira. Cuando el Imperio Británico decidió retirarse del subcontinente, los grupos musulmanes monoteístas y los hindúes politeístas, decidieron formar dos entidades nacionales separadas, discrepando con la idea primordial de Mahatma Gandhi, sobre una India Federal Unida. En agosto de 1947, nacen la India y Pakistán (este último país lo formaron al principio dos regiones antagónicas geográficamente, Pakistán Occidental y Oriental, que luego se independiza en 1971 para crear el Bangladesh).

Ese mismo año de 1947, el principado hindú de Cachemira era administrado por un regente afín a Nueva Delhi. Parte de la población era hindú y la otra parte, musulmana. Como era de esperarse, con la separación en dos naciones del viejo Imperio Británico de las Indias, hubo revueltas y movilización de poblaciones, por la cuestión religiosa. Cachemira quedó en medio de la confusión, dividiéndose en zonas indostana y musulmana. Los pakistaníes respaldaron a los cachemiros musulmanes y fundaron las "áreas del norte", fortificaron la frontera con India y lanzaron ataques contra Srinagar, la capital del principado. Allí comenzó la crisis.

Tres guerras asolaron a la India y Pakistán: en 1947, 1951 y 1971. De seguir el ciclo de conflictos, estamos en el límite de otro, mucho peor. Como los pakistaníes temieron quedar en desventaja ante la superioridad táctica militar de los hindúes, que en 1974 lograron denotar una bomba atómica en el polígono de Pokharm, era evidente que Islamabad debería tener la suya propia pronto.

El servicio de inteligencia pakistaní compró material nuclear en Rusia, Alemania y China, mientras que fisicos y técnicos nucleares diseñaron una bomba nuclear, la cual estalló en 1999 en el desierto de Beluchistán. Con el amplio poderío en el arsenal de misiles de la India y Pakistán, ambas naciones están al alcance de sus artefactos atómicos bélicos. De estallar una guerra, con sólo destruir las dos principales capitales enemistadas, morirían más de cien millones de personas.

Las historias, visiones y cuentos de la antigua India, deben ser tomados muy en serio, tanto así que parecieran advertirnos de algo que ya ocurrió, no vuelva a pasar en el futuro.

 

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