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Ciudadanos argentinos esperan soluciones y no promesa de su nuevo gobernante.  |
El presidente Eduardo Duhalde anunció ayer que habrá una devaluación en Argentina y dijo que si la crisis económica y social empeora podría haber un baño de sangre''.
Igualmente, Duhalde proclamó ayer que su gobierno de dos años tendrá como eje "una nueva alianza" con la comunidad productiva nacional y anunció el fin de la unión entre el poder político y el poder financiero.
Estamos quebrados, estamos fundidos'', dijo Duhalde en un discurso ante empresarios y sindicalistas en la residencia presidencial de Olivos, en las afueras de Buenos Aires.
La devaluación está descontada que va a haber en el país'', dijo Duhalde, en la única medida concreta que anunció, sin especificar a cuanto alcanzaría.
Insistentes versiones de prensa estiman la devaluación entre el 30% y el 40%.
Duhalde, de 60 años, rehusó formular otros anuncios ya que toda referencia puede ser tomada como presión'' hacia el Congreso, que en las próximas horas empezará a tratar el nuevo paquete de medidas tendiente a aliviar la peor crisis de Argentina en más de un siglo.
Durante su discurso, varias veces interrumpido por aplausos, Duhalde puso el acento en que se avecina una nueva alianza entre el gobierno y los sectores productivos.
Defenderemos los intereses nacionales'', destacó Duhalde, quien asumió al despuntar el año en medio de una convulsión social que el 20 de diciembre provocó la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa.
Duhalde exhortó a los ciudadanos a adquirir productos nacionales, al tiempo que pidió a los productores no subir los precios, tal como empezó a ocurrir en los últimos días ante la inminente devaluación.
El mandatario atribuyó la crisis a los dirigentes políticos que hemos llevado a este país a esta circunstancia que nos aflige, nos angustia y nos avergüenza''.
Dijo que su principal compromiso será garantizar la paz social'', bastante alterada en las últimas semanas, con un saldo de 28 personas muertas y más de 200 heridas.
Argentina aplica desde la década pasada un modelo neoliberal de amplia apertura económica, que ha provocado la bancarrota de numerosas empresas, muchas de ellas impedidas de competir con los costos de los productos importados.
Ese modelo empezó a aplicarse con el presidente peronista Carlos Menem (1989-99), de quien Duhalde fue vicepresidente durante los dos primeros años de su gestión.
En crítica velada al modelo neoliberal, sostuvo que "el mundo marcha inevitablemente a su integración, hacia un proceso global, y durante años nos han hecho creer que hay un solo modelo posible".
Argentina esta en la cuerda floja y necesita un milagro para recuperarse. En una economía en depresión desde hace 43 meses, la producción industrial se derrumbó 11,6% en noviembre pasado en relación a igual mes de 2000, mientras la desocupación alcanza al 18,3% de la fuerza laboral.
El discurso de Duhalde tuvo un carácter conceptual, pero sin avanzar en los anuncios de las medidas económicas, uno de cuyos pilares es la modificación de la paridad uno a uno del peso con el dólar, vigente desde 1991 a través de la Ley de Convertibilidad. |