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Es hora de hacer un cambio en tu vida la llegada del año nuevo deja por la borda todos los mitos.  |
Todavía hay quien defiende que el pescado mejora la inteligencia o que el limón descalcifica. Desterrar cuanto antes las falsas leyendas culinarias ayudará a evitar problemas y prevenir enfermedades.
A lo largo de la Historia, la conducta alimentaria del ser humano ha estado influida por todo tipo de mitos. La ciencia aporta unas afirmaciones básicas que el sentido común obliga a tener presentes como defensa ante la picaresca comercial.
FALSO. LA LECHE DESCREMADA NO CONTIENE SUSTANCIAS NUTRITIVAS IMPORTANTES. Lo único que no contiene la leche descremada es grasa, de modo que el aporte calórico es más reducido: 33 calorías, frente a las 65 de la leche entera. Sin embargo, cuenta con idéntica proporción de proteínas, sales minerales, incluido el calcio y vitaminas.
VERDADERO Y FALSO. PAN, PASTA, LEGUMBRES Y PATATAS ENGORDAN. Estos alimentos poseen un contenido energético elevado, cuyo principal responsable es el almidón. A igual peso, tienen más calorías que otros productos, como las frutas y verduras. Así, las patatas cocidas apenas tienen 80 calorías por cien gramos, pero fritas multiplican esa cantidad por cuatro, y las chips pueden llegar a 600 calorías. Pero no hay alimentos que engordan o adelgazan, porque da igual consumir 2.500 calorías en forma de pan o lechugas.
VERDADERO. LOS DEPORTISTAS NECESITAN BUEN APORTE DE HIDRATOS DE CARBONO. La única forma de obtener y mantener las reservas energéticas de glucógeno muscular pasa por consumir suficientes carbohidratos. Es frecuente que, en las dietas de los deportistas, los hidratos de carbono representen el 70% del total de calorías. Esto supone ingerir de 500 a 600 gramos diarios de estos macronutrientes, cuando una ración equilibrada normal contiene unos 330.
VERDADERO Y FALSO. LAS FRUTAS CONTIENEN POCAS CALORIAS. Las frutas, especialmente las más dulces, presentan un contenido en calorías que ni es tan bajo como se piensa, ni tan elevado como dicen otros. Así, el aguacate tiene unas 135 calorías por 100 gramos; las chufas, 400; los dátiles, 275; el tamarindo, 240; las chirimoyas, 81; y el plátano, 80. En el otro extremo, las ciruelas apenas tienen 40; la fresa, 35; el kiwi, 55; el zumo de limón, 7; la manzana, 40; el melón y la naranja, 35; la papaya, 12; la piña, 45; y las uvas, 60.
FALSO. LOS HUEVOS SON MALOS PARA EL HIGADO. Es una leyenda. Los huevos se digieren sin problema. Sólo por su modo de preparación -fritos, cocidos, con mayonesa- pueden ser indigestos. Las grasas de la yema son colecistoquinéticas, es decir, estimulan la secreción de la vesícula biliar y provocan su contracción más fácilmente que otras grasas. Esto no es en absoluto inconveniente, salvo si se tiene algún cálculo biliar.
VERDADERO. LAS MANZANAS PROTEGEN LAS ARTERIAS. Si las personas con colesterol alto consumen diariamente tres o cuatro manzanas crudas, cocidas en compota o asadas, pueden bajar su tasa de colesterol de forma significativa. Explicación: la manzana contiene una fibra gelatinosa, la pectina, que absorbe esta sustancia y la elimina en el intestino, sin pasar a la sangre.
FALSO. LA PIÑA HACE ADELGAZAR. La piña contiene un fermento, la bromelina, que mejora la digestión de las proteínas. Pero cuenta, igualmente, con una cantidad importante de azúcar, el 12%, que obliga a consumirla en cantidades razonables. También se ha dicho que la bromelina facilita la digestión de las grasas, y esto es falso.
VERDADERO. EL PAN INTEGRAL ES ACONSEJABLE EN LAS DIETAS. En principio, todos los panes aportan parecidas calorías, unas 200 por 100 gramos. Lo que varía es el contenido en fibra. El pan integral, más rico en fibra, permanece más tiempo en el estómago porque requiere un proceso digestivo más largo, lo que da lugar a que la sensación de hambre sea más tardía. La fibra ayuda a combatir el estreñimiento, causa frecuente de obesidad.
FALSO. LA CARNE ROJA ES MÁS NUTRITIVA QUE LA BLANCA. La división de las carnes por su color es vieja: rojas, blancas y negras. El color rojo o negro de las fibras depende de la mioglobina, pigmento natural de algunos músculos que indica el contenido de hierro, y en ningún caso influye en la composición de proteínas, grasas y vitaminas. |